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“Grandes obras sin estudios previos y contratos perjudiciales”: Flores PDF Imprimir E-Mail

Central San Francisco y Coca Codo Sincalir son casos que preocupan en el país

En la central hidroeléctrica San Francisco, fuera de servicio y de acuerdo a la información que se dispone hasta el momento, la constructora Odebrecht sacó beneficio al instalar turbinas de altas velocidades (mayor desgaste), eliminó el baypass entre la central Agoyán y la de San Francisco, no revistió adecuadamente las paredes del túnel ni trató las fallas de la chimenea de equilibrio, asegura Hermel Flores, presidente de la Cámara de la Construcción de Quito.

El directivo mira el fondo del problema: “En los últimos años, en el Ecuador se ha tornado una costumbre firmar contratos de grandes obras de infraestructura que aunque sean gravitantes para el país, permiten procedimientos muy perjudiciales o  hasta son iniciadas sin contar con los indispensables estudios técnicos”.
Los resultados negativos de la contratación de proyectos bajo sistemas como el aplicado para la construcción de la central hidroeléctrica San Francisco, denominado EPC (Engeniering-Procurement-Construction (ingeniería, suministro y construcción), conocidos como “llave en mano”, son el ejemplo de lo que no se debe hacer ya que en este sistema la empresa constructora es la responsable también de los diseños, afirma Flores.
“Al definir la empresa constructora los diseños, puede buscar las condiciones económicas más ventajosas que le permitan aumentar sus utilidades. Por esto la empresa realizó las variaciones antes mencionadas”.
Además el experto señala que la única forma de asegurar que los proyectos de infraestructura estén bien realizados es que para su contratación y ejecución se cuente previamente con los estudios que permitan definir sus características técnicas y económicas. Está definido técnicamente que este tipo de obras debe tener una vida útil de 50 años, por lo que es necesario asegurar desde el inicio su durabilidad y buen funcionamiento.
La realización de estudios permite también efectuar la desagregación tecnológica y con ello se beneficia al país ya que se busca la participación nacional de profesionales y empresas nacionales.
“El hecho acontecido en la central San Francisco debe ser observado por las autoridades del sector eléctrico, pues éstas están empeñadas en que los estudios y diseños se realicen conforme avanza la construcción, como es el caso del proyecto Coca Codo Sinclair, para el que sin aún determinar su capacidad óptima, se ha definido que ésta sea de 1.500 MW. Con este tipo de decisiones no se obtienen los mejores beneficios para el país”.
En el caso de los proyectos hidroeléctricos, dada la gran cantidad de recursos hídricos existentes, las entidades responsables del sector deberían emprender en la contratación de los estudios de cada uno de ellos y no esperar que por las “urgencias” se realicen obras sin este requisito indispensable, concluye Flores.

 
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